Translate

miércoles, 23 de abril de 2014

El principio

¿Quieres leerme?

Si es así, te diré que no me llamo Laska pero que éste será mi nombre de guerra, mi apodo, mi pseudónimo. Una vez vi en un muro de Praga una preciosa pintada con este nombre. Pregunté y me dijeron que significaba AMOR.  Pues bien, sólo este puede ser el sustantivo que caracterice mejor mi historia, y también sus adyacentes como sexo, pasión, dependencia, locura, desenfreno, calor, piel,…
Últimamente mi vida ha cambiado radicalmente y las cosas que estoy viviendo a veces me parecen de película, aunque quizás sí sucedan a la gente normal y yo no lo supiese hasta ahora. Por esa razón me he decidido a escribir un blog, para compartir mis intimidades ya que necesito sacarlo de dentro porque no puedo hablarlo con nadie. Es demasiado peligroso, casi tanto como prohibido y más arriesgado aún hacerlo público.
Hace dos meses me lié con alguien demasiado notorio y reconocido en mi tierra. Como dice Serrat, fue caprichoso el azar e hizo que coincidiera con él en un evento de alto standing al que yo acudí acompañando a una amiga. Trabajamos en la misma empresa pero en departamentos diferentes. El suyo está estrechamente relacionado con un mundo muy elitista, del más alto nivel.
El evento tuvo lugar en el que ahora es el hotel más internacional de Barcelona, mi ciudad. Está de moda, es lo más posh  del momento. A él acude la gente más famosa y rica del mundo entero.
Aunque yo no fuese más que una acompañante que hacía de bulto en una comparsa de gente importante, la semana de antes me fui a comprar un vestido negro entallado que realzaba mi figura y pronunciaba las eses de mis caderas y pechos. Algo escotado por delante y totalmente abierto por la espalda, dejaba entrever de una forma discreta el cuerpo del que disfruto desde los 17 años.
No poseo un cuerpo de modelo pero a mis 34 años recién cumplidos presumo de gustar y hacer gozar a unos cuantos hombres.
Han sido muchos los que han perdido el norte por acariciar mi suave piel y lamerla hasta los más recónditos pliegues. He disfrutado y disfruto del sexo cual gata en celo por la que pelean diferentes machos. Pero si acaso ya os contaré mis experiences en otro post.
El caso es que esa tarde cambió el aire de mi destino y sin saber aún cómo me prendé de su brisa desde el momento en que coincidí con ÉL,  ya entrada la noche, en la puerta del ascensor. Me corté muchísimo en cuanto le vi tan cerca pero yo ya estaba esperando a que llegase el ascensor y fue él quien apareció por detrás con un simple “bona nit” i un séquito de acompañantes y peloteros que hacen las funciones de asalariados y perros guardianes a la vez. Berta, mi amiga a la que acompañaba, debía quedarse a concluir protocolariamente el evento con despedidas y “pasamanos” varios, así que me dio permiso para volver a nuestro redil (además de empresa, compartimos piso desde hace 4 años).
Por suerte, dentro del ascensor no cabíamos todos y se redujo el número de personas. Ahí noté como me pegaba un buen repaso y me atreví a mirarle a los ojos. Puede que fuera simple atracción o pura erótica del poder, pero sentí tal calor en mi cuerpo que automáticamente bajé la mirada turbada por su claro interés hacia mí y por lo turgentes que empezaba a notar mis pezones. Fue un corto trayecto pero suficiente para que él me preguntase si tenía cómo llegar a casa y yo, precipitada y entrecortadamente le dijera que no se preocupase, que cogería un taxi. No obstante, él me propuso descansar del estresante evento tomando una copa de cava en la terraza privada del hotel y luego proporcionarme un chófer que garantizase mi llegada a casa. Ese fue el preciso momento en que se me nubló el pensamiento, el entorno, el buen juicio e incluso la vista porque recuerdo estos minutos como en una neblina. Acepté.
Su conversación de lo más encantadora, agradable y su tono de voz grave pero pausado y acogedor me envolvían y me engatusaban al igual que un encantador de serpientes. No os quiero confundir, no hablo de un Don Juan experto en el engaño amatorio, hablo de alguien muy interesante al que se le notaba que disfrutaba de ese momento casi tanto como yo.
Charlamos un rato pero ciertamente nuestro lenguaje corporal decía a gritos que deseábamos dar un paso, o mejor dicho, una zancada, más allá de la copa de cava.
Con todo su porte de caballero me propuso pasar la noche en la suite del hotel. De nuevo, acepté.
Yo no he sido nunca retraída ni una mojigata ante el sexo. Si me apetecía y gustaba el chico no dejaba pasar la oportunidad. Una vez más, eso es lo que hice.
Entramos ya por la puerta sintiendo esa corriente que se siente cuando vas a follar por primera vez con alguien desconocido. No hubo preliminares al uso, hubo precipitación por ambas partes pero con un altísimo grado de seducción. Nos besamos con pasión notando nuestras lenguas mojadas e intentábamos aminorar la velocidad de nuestro deseo pero el impulso a querer poseernos era demasiado evidente. La ropa duró poco puesta y sus manos apretaban mi culo contra él obligándome a notar la dureza de su pene. Sinceramente, yo estaba excitadísima y él, a pesar de su precipitación en querer hacerme el amor, sabía cómo ir aumentando mi deseo. Había segundos en los que mi parte consciente quería darse cuenta de con quien estaba y al abrir bien los ojos para cerciorarme, veía a ese hombre apuesto, de entrada edad, guapo, oliendo a perfume caro y además siendo alguien tan importante mundialmente que sólo de pensar en quien era, me excitaba aún más y el morbo crecía dentro de mí haciéndome sentir una hembra  cachonda con suerte.
Caímos sobre la cama revolcándonos y pronto noté su verga introduciéndose en mí. Por instinto, cerré los ojos en cuanto entró hasta el final y solté un profundo gemido; “Ohhhh…”
Esa fue nuestra primera noche, la primera de pocas más, puesto que no es un hombre muy libre ni profesional ni personalmente. Dos meses después, sueño con estar con ÉL retozando entre sábanas de seda devorando cada segundo y cada milímetro de nuestra piel, en especial nuestros sexos anhelantes el uno del otro. No puedo desvelar su identidad, pero sí puedo contaros nuestros encuentros siempre que vosotr@s lo deseéis.

Un beso.

4 comentarios:

  1. Hola Laska. Me encanta tu nombre de guerra, y más sabiendo lo que significa.
    Tu relato me ha dejado sin respiración y envidiando al personaje del ascensor, y no precisamente por ser rico y famoso....Está muy bien escrito, me ha enganchado.
    Me gustaría que lo que cuentas fuese real. Creo que los relatos eróticos están bien, pero creo que están mejor si son experiencias reales. Por eso nosotros hemos creado el laboratorio experimental de erotismo. Creemos que es una necesidad social, creemos que es bueno, sano y beneficioso verse, tocarse, olerse, abrazarse, jugar, desnudar y dejarse desnudar, y hacerlo sin sentirse una pertenencia, sin sentirse vigilado.Hay mucha frustración erótica, muchas parejas aburridas, muchas personas necesitadas de tacto y de afecto,...Pero ya ves, la gente lo ve como algo sospechoso,..y no son capaces de admitir que se les cae la baba pensando solo en poder mirarnos por un agujero de la pared. Cuenta con mi apoyo. Ahora voy a poner tu blog entre mi lista de blogs que sigo. Te buscaré y estaré esperando que me sorprendas, y si es real, mucho mejor..Ya no me satisfacen los cuentos..
    Besos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo. Que ilusión me ha hecho ver tu comentario! De verdad que la cosa es más real de lo que te puedes imaginar... Hay gente que cree que me he tragado 50 sombras de Grey para soñar con tal fantasia, pero la verdad es que me leí la trilogia después que una buena amiga me la recomendara ya que creia que se parecía a mi vida...imaginate como son las cosas. En cuanto reuna un poco de calma seguiré contando mi historia. Tienes tanta razón en lo que dices... necesitamos esto en nuestra vida!
      Un abrazo

      Eliminar
  2. si escribes para compartir tus experiencias con todos nosotros, esa aventura de la que nadie te pedirá cuentas ¡ te leeremos con interés, porque no veas...cómo lo cuentas.¡
    como sé que has leido 50 sombras y has dicho que eres una mujer inteligente ....
    paseando hoy con una amiga salió la novela en la conversación ; pero no conozco a nadie con quien hablar "inteligentemente"de esta trilogia.
    ¿seguimos en el armario para decir lo que pensamos abiertamente de esta clase de relación o sobre lo que ha supuesto esta lectura en nuestraas vidas, por ej?
    me encantaría tu opinión, sé que me satisfarás con tu respuesta super, super personal
    judith

    ResponderEliminar
  3. Judith, en primer lugar gracias por leerme. En segundo, hablemos de 50... Antes de leerla era reacia a hacerlo por los supuestos comentarios como: uff, esto es una novela barata, vaya tópico, y un largo etc. Pero un buen día me vi inmersa en una extraña relación y una buena amiga me dijo: oye, pero leéte ésto y te verás identificada. Cuantas risas nos echamos cuando yo empecé a leerla y saber a que se refería ella. En verdad la única coincidencia es que mi ÉL es un hombre poderoso y parece algo inalcanzable. Lo demás es distinto. Pero esa novela me enganchó a tal punto que me tragué la triolgía en pocos días. Para mi, Grey es un sueño que, reconozco, me encantaría que fuera real. Me puse taaaan caliente leyendo el primer libro que los dos restantes fueron menos impactantes. Y creo que sí, seguimos en el armario para hablar de eso, la gente opina sobre la novela que como es ficción, muy bien, pero que seguramente ellas (porque reconozcamos que son mujeres la mayoria) no se someterían a similares juegos. Pero ¿no están todas las relaciones "normales" atadas a juegos ocultos?
    Un beso muuy grande

    ResponderEliminar