¿Quieres leerme?
Si es así, te diré que no me llamo Laska
pero que éste será mi nombre de guerra, mi apodo, mi pseudónimo. Una vez vi en
un muro de Praga una preciosa pintada con este nombre. Pregunté y me dijeron
que significaba AMOR. Pues bien, sólo
este puede ser el sustantivo que caracterice mejor mi historia, y también sus
adyacentes como sexo, pasión, dependencia, locura, desenfreno, calor, piel,…
Últimamente mi vida ha cambiado radicalmente y las cosas que estoy viviendo
a veces me parecen de película, aunque quizás sí sucedan a la gente normal y yo
no lo supiese hasta ahora. Por esa razón me he decidido a escribir un blog,
para compartir mis intimidades ya que necesito sacarlo de dentro porque no
puedo hablarlo con nadie. Es demasiado peligroso, casi tanto como prohibido y
más arriesgado aún hacerlo público.
Hace dos meses me lié con alguien demasiado notorio y reconocido en mi
tierra. Como dice Serrat, fue caprichoso el azar e hizo que coincidiera con él
en un evento de alto standing al que yo acudí acompañando a una amiga.
Trabajamos en la misma empresa pero en departamentos diferentes. El suyo está
estrechamente relacionado con un mundo muy elitista, del más alto nivel.
El evento tuvo lugar en el que ahora es el hotel más internacional de
Barcelona, mi ciudad. Está de moda, es lo más posh del momento. A él acude
la gente más famosa y rica del mundo entero.
Aunque yo no fuese más que una acompañante que hacía de bulto en una
comparsa de gente importante, la semana de antes me fui a comprar un vestido
negro entallado que realzaba mi figura y pronunciaba las eses de mis caderas y
pechos. Algo escotado por delante y totalmente abierto por la espalda, dejaba
entrever de una forma discreta el cuerpo del que disfruto desde los 17 años.
No poseo un cuerpo de modelo pero a mis 34 años recién cumplidos presumo de
gustar y hacer gozar a unos cuantos hombres.
Han sido muchos los que han perdido el norte por acariciar mi suave piel y
lamerla hasta los más recónditos pliegues. He disfrutado y disfruto del sexo
cual gata en celo por la que pelean diferentes machos. Pero si acaso ya os
contaré mis experiences en otro post.
El caso es que esa tarde cambió el aire de mi destino y sin saber aún cómo
me prendé de su brisa desde el momento en que coincidí con ÉL, ya entrada la noche, en la puerta del
ascensor. Me corté muchísimo en cuanto le vi tan cerca pero yo ya estaba
esperando a que llegase el ascensor y fue él quien apareció por detrás con un
simple “bona nit” i un séquito de acompañantes y peloteros que hacen las
funciones de asalariados y perros guardianes a la vez. Berta, mi amiga a la que
acompañaba, debía quedarse a concluir protocolariamente el evento con
despedidas y “pasamanos” varios, así que me dio permiso para volver a nuestro
redil (además de empresa, compartimos piso desde hace 4 años).
Por suerte, dentro del ascensor no cabíamos todos y se redujo el número de
personas. Ahí noté como me pegaba un buen repaso y me atreví a mirarle a los
ojos. Puede que fuera simple atracción o pura erótica del poder, pero sentí tal
calor en mi cuerpo que automáticamente bajé la mirada turbada por su claro
interés hacia mí y por lo turgentes que empezaba a notar mis pezones. Fue un
corto trayecto pero suficiente para que él me preguntase si tenía cómo llegar a
casa y yo, precipitada y entrecortadamente le dijera que no se preocupase, que
cogería un taxi. No obstante, él me propuso descansar del estresante evento
tomando una copa de cava en la terraza privada del hotel y luego proporcionarme
un chófer que garantizase mi llegada a casa. Ese fue el preciso momento en que
se me nubló el pensamiento, el entorno, el buen juicio e incluso la vista
porque recuerdo estos minutos como en una neblina. Acepté.
Su conversación de lo más encantadora, agradable y su tono de voz grave
pero pausado y acogedor me envolvían y me engatusaban al igual que un
encantador de serpientes. No os quiero confundir, no hablo de un Don Juan
experto en el engaño amatorio, hablo de alguien muy interesante al que se le
notaba que disfrutaba de ese momento casi tanto como yo.
Charlamos un rato pero ciertamente nuestro lenguaje corporal decía a gritos
que deseábamos dar un paso, o mejor dicho, una zancada, más allá de la copa de
cava.
Con todo su porte de caballero me propuso pasar la noche en la suite del
hotel. De nuevo, acepté.
Yo no he sido nunca retraída ni una mojigata ante el sexo. Si me apetecía y
gustaba el chico no dejaba pasar la oportunidad. Una vez más, eso es lo que
hice.
Entramos ya por la puerta sintiendo esa corriente que se siente cuando vas
a follar por primera vez con alguien desconocido. No hubo preliminares al uso,
hubo precipitación por ambas partes pero con un altísimo grado de seducción.
Nos besamos con pasión notando nuestras lenguas mojadas e intentábamos aminorar
la velocidad de nuestro deseo pero el impulso a querer poseernos era demasiado
evidente. La ropa duró poco puesta y sus manos apretaban mi culo contra él
obligándome a notar la dureza de su pene. Sinceramente, yo estaba excitadísima
y él, a pesar de su precipitación en querer hacerme el amor, sabía cómo ir
aumentando mi deseo. Había segundos en los que mi parte consciente quería darse
cuenta de con quien estaba y al abrir bien los ojos para cerciorarme, veía a
ese hombre apuesto, de entrada edad, guapo, oliendo a perfume caro y además
siendo alguien tan importante mundialmente que sólo de pensar en quien era, me
excitaba aún más y el morbo crecía dentro de mí haciéndome sentir una
hembra cachonda con suerte.
Caímos sobre la cama revolcándonos y pronto noté su verga introduciéndose
en mí. Por instinto, cerré los ojos en cuanto entró hasta el final y solté un profundo
gemido; “Ohhhh…”
Esa fue nuestra primera noche, la primera de pocas más, puesto que no es un
hombre muy libre ni profesional ni personalmente. Dos meses después, sueño con
estar con ÉL retozando entre sábanas de seda devorando cada segundo y cada
milímetro de nuestra piel, en especial nuestros sexos anhelantes el uno del
otro. No puedo desvelar su identidad, pero sí puedo contaros nuestros
encuentros siempre que vosotr@s lo deseéis.
Un beso.
Hola Laska. Me encanta tu nombre de guerra, y más sabiendo lo que significa.
ResponderEliminarTu relato me ha dejado sin respiración y envidiando al personaje del ascensor, y no precisamente por ser rico y famoso....Está muy bien escrito, me ha enganchado.
Me gustaría que lo que cuentas fuese real. Creo que los relatos eróticos están bien, pero creo que están mejor si son experiencias reales. Por eso nosotros hemos creado el laboratorio experimental de erotismo. Creemos que es una necesidad social, creemos que es bueno, sano y beneficioso verse, tocarse, olerse, abrazarse, jugar, desnudar y dejarse desnudar, y hacerlo sin sentirse una pertenencia, sin sentirse vigilado.Hay mucha frustración erótica, muchas parejas aburridas, muchas personas necesitadas de tacto y de afecto,...Pero ya ves, la gente lo ve como algo sospechoso,..y no son capaces de admitir que se les cae la baba pensando solo en poder mirarnos por un agujero de la pared. Cuenta con mi apoyo. Ahora voy a poner tu blog entre mi lista de blogs que sigo. Te buscaré y estaré esperando que me sorprendas, y si es real, mucho mejor..Ya no me satisfacen los cuentos..
Besos...
Hola Eduardo. Que ilusión me ha hecho ver tu comentario! De verdad que la cosa es más real de lo que te puedes imaginar... Hay gente que cree que me he tragado 50 sombras de Grey para soñar con tal fantasia, pero la verdad es que me leí la trilogia después que una buena amiga me la recomendara ya que creia que se parecía a mi vida...imaginate como son las cosas. En cuanto reuna un poco de calma seguiré contando mi historia. Tienes tanta razón en lo que dices... necesitamos esto en nuestra vida!
EliminarUn abrazo
si escribes para compartir tus experiencias con todos nosotros, esa aventura de la que nadie te pedirá cuentas ¡ te leeremos con interés, porque no veas...cómo lo cuentas.¡
ResponderEliminarcomo sé que has leido 50 sombras y has dicho que eres una mujer inteligente ....
paseando hoy con una amiga salió la novela en la conversación ; pero no conozco a nadie con quien hablar "inteligentemente"de esta trilogia.
¿seguimos en el armario para decir lo que pensamos abiertamente de esta clase de relación o sobre lo que ha supuesto esta lectura en nuestraas vidas, por ej?
me encantaría tu opinión, sé que me satisfarás con tu respuesta super, super personal
judith
Judith, en primer lugar gracias por leerme. En segundo, hablemos de 50... Antes de leerla era reacia a hacerlo por los supuestos comentarios como: uff, esto es una novela barata, vaya tópico, y un largo etc. Pero un buen día me vi inmersa en una extraña relación y una buena amiga me dijo: oye, pero leéte ésto y te verás identificada. Cuantas risas nos echamos cuando yo empecé a leerla y saber a que se refería ella. En verdad la única coincidencia es que mi ÉL es un hombre poderoso y parece algo inalcanzable. Lo demás es distinto. Pero esa novela me enganchó a tal punto que me tragué la triolgía en pocos días. Para mi, Grey es un sueño que, reconozco, me encantaría que fuera real. Me puse taaaan caliente leyendo el primer libro que los dos restantes fueron menos impactantes. Y creo que sí, seguimos en el armario para hablar de eso, la gente opina sobre la novela que como es ficción, muy bien, pero que seguramente ellas (porque reconozcamos que son mujeres la mayoria) no se someterían a similares juegos. Pero ¿no están todas las relaciones "normales" atadas a juegos ocultos?
ResponderEliminarUn beso muuy grande